miércoles, 7 de agosto de 2013

Aquella mujer a la que muchos amamos

Está en la propia Naturaleza de los hombres el amor. Es algo innato en nosotros, las personas. Así como nos resultaría difícil encontrar odio entre nuestros sentimientos, no nos costaría encontrar amor. Del amor ya estoy hablando en otras entradas, así que no me extenderé demasiado sobre ello en ésta. Pero me sirve de introducción para lo que os vengo a contar hoy: un amor muy especial.

  De entre las clases de amor que hay, uno es particularmente especial y llamativo. No muchas personas dicen y aseguran sentirse imbuidos por él, pero las que lo hacen lo mantienen hasta las últimas consecuencias, y lo corroboran diciendo que es el único amor que nunca te abandonará. Es más, hasta van un paso más allá: no tienen miedo en afirmar que todos los hombres compartimos ese amor, aunque no todos queramos reconocerlo, ni darnos cuenta. Entonces, ¿qué es eso tan poderoso que poca gente ama, intensamente, y que se supone que en realidad todos amamos también? Porque el amor existe si hay dos realidades. Una es la persona o animal que ama. La otra es la persona, cosa o animal amada. ¿De qué se trata? Si hablamos de personas, lo más lógico sería pensar que lo amado fuera otra persona. Pero las personas son hombres y mujeres. ¿Pueden todos los hombres y mujeres, en unión, amar a la misma persona, sea hombre o mujer? No somos todos bisexuales. Tampoco creo que podamos amar todos a la misma persona. Sería un caos, a parte de contra natura. ¿Entonces? Evidente. No es una persona. Tampoco un animal. Si es capaz de atraer a todo el género humano, no puede ser algo vivo. Tampoco algo terrenal. No algo palpable. Sería imposible. No TODOS podemos AMAR a la misma catedral. Como hay disparidad de personas, hay disparidad de opiniones. ¡Viva la Diversidad!. Entonces, no nos queda otra que pensar que se trata de algo extra-terreno, es decir, que no tiene presencia física. ¿Una idea? ¿Un sentimiento? No. Muchas personas aman la paz o la educación, pero no todos. Pruebas evidentes las tenemos día a día veamos la televisión o leamos el periódico. No es nada de eso. ¿Entonces? Ni una persona, ni un animal, ni un ser vivo, ni una idea, ni un sentimiento; tampoco un ser inerte. Venga, lo diré ya... ¿Ya lo tienes?
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  Ahora va a resultar que sí se trata de una mujer. ¿Es que no habéis visto la contradicción entre el título y lo escrito anteriormente? Pues sí. Es una mujer. <<Imposible>>, diréis. Ciertamente. Pero es que no se trata de una mujer cualquiera. Es una mujer muy, muy especial. Es una mujer universal. Se llama Sofía.

  Aquella mujer a la que muchos amamos se llama Sofía y existe desde que el mundo dio cobijo a los seres humanos. Sofía existe desde que el primer pensamiento cruzó la mente de los primeros humanos del planeta Tierra. Desde que nuestros sentidos experimentaron el roce con el exterior de nuestro cuerpo. Así pues, es alguien que vive gracias a los humanos. O mejor, vive con los humanos. Y vive por los humanos. Somos nosotros la que la percibimos. Los que la criamos. Y los que la amamos. Nos dimos cuenta de esto último hace casi tres mil años, en lo que hoy es Grecia y Turquía. Aquí, el primer hombre que demostró este amor por Sofía, que lo confesó en público, fue Pitágoras. Desde entonces, a todos aquellos enamorados de Sofía, se les ha llamado ''amantes de Sofía''. Como nos dimos cuenta en Grecia, la palabra proviene del griego, y es filósofos. El amor por Sofía adquirió dimensiones tan grandes que también se le atribuyó un nombre: Filosofía. Desde el siglo VI a. C, muchas personas, sobre todo hombres, se han visto enamoradas de esta portentosa mujer. ¿Qué tendrá la Sofía que enamora y pierde a los hombres? Yo, al menos, también me toca confesar que me hallo perdidamente enamorado de ella. Y esto no tiene salvación. No tiene salvación porque es innato en nosotros. Sólo es necesario que, llegado un momento de nuestra efímera vida, alguien o algo nos quite esa venda de los ojos y nos descubra nuestro amor, antes escondido, por esta maravillosa mujer. Y entonces ya será para siempre.

ÁngEl

2 comentarios:

  1. No son tan simples tus palabras, pero me pregunto distante y muy desconcertado, que es lo que te hace que busques en ella esa calma? Que buscas de ella? Vamos, q te enamora más? La verdad, su historia, el alma de cada uno de los pensamientos que corren y rebotean en tu cabeza??? Lo mejor que te puede pasar, es aprender a pararte a pensar y reflexionar, no? Fortalezcamos nuestro pensamiento, no? Cambiemonos a nosotros mismo, ante otra cualquier cosa. Busquemos repentinamente la soledad. La soledad no cuesta nada para el que la crea. Que aprendemos de ella? La belleza de las cosas, como su naturaleza.



    Un saludo de mi parte, sabes expresarlo muy bien ;D

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  2. Vaya, veo que lo llevas todo muy bien, esto tiene buena pinta...Como de momento no voy a bombardearte a comentarios, lo pondré todo aquí.
    Me gusta la idea de que el blog sea "un poco de todo" (para mí eso es muy práctico), y sobretodo esas disertaciones...Si no las escribes tú no las escribe nadie :P
    No veo el momento en que empieces a asaltar temas para empezar a asaltar yo los comentarios...Porque pienso criticarte cada vez que vea lo del patriostismo o cualquier cosa de las que me hierven la sangre...Ale, viva la crítica.

    No, ahora sinceramente: me gusta mucho tu blog, me alegro de que te hayan apoyado ya en los demás comentarios, y espero que tus posts me den que pensar.
    Nos vemos ^^)

    Posdata: Oye, el gadget ese de citas célebres...¿es machista o qué pasa? Es que no he visto ni una sola cita de mujer. Y no me digas que no las hay...Viva la liberación de la mujer.

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