lunes, 16 de septiembre de 2013

De imponer la igualdad en la diferencia y ser compatibles (Parte I)

Suena a paradoja, a falacia, a locura o a tontería. Imponer la igualdad en la diferencia y además, siendo compatibles. Es como mezclar el blanco y el negro y apreciar perfectamente los dos colores: improbable [rehuyo el término ''imposible''; un verdadero filósofo no lo utilizaría, a mi modo de ver]. Pero no. Aún no estoy tan loco, y afortunadamente, no soy tonto. Sé que es improbable. Pero veamos porqué puede pasar a ser probable, si dejamos la cuestión en manos de un filósofo loco que medita sobre la abrumadora existencia de sus contemporáneos y la infinitud complejísima de la realidad exterior envolvente al sujeto en sí, por cuanto existe, y por cuanto no existe, y al resto de sujetos que crean la circunstancia vital del camino del vivir y la pompa de la existencia.
  Ejem...

  Un día, lo que hoy entendemos por ser humano se dio cuenta de que no era lo mismo ser un ser humano con una cosa en la entrepierna que ser un ser humano con otra cosa diferente en la entrepierna. Y así, ambos seres humanos que diferían en la materia ''entrepierna'' tomaron conciencia de que no eran iguales en el espacio que ocupa su entrepierna. Y se sorpenderían, me imagino [yo lo hubiera hecho, pero nunca se sabe... esto es casi pura especulación... vamos, que si pudiera leer Hume mi blog lo mandaría ''a las llamas''...]. Y luego, estos dos seres humanos iguales pero diferentes en la entrepierna se dieron cuenta de que, fruto de esa diferencia, surgían otras muchas. Que, por ejemplo, un ser humano sangraba una vez al mes sin morirse, y hacían lo mismo el resto de seres humanos que tenían ''algo'' específico en la entrepierna. Y los que tenían otra cosa no. [Y se acabó, joder, tanto rollo edulcorado...] Así que los seres humanos tomamos conciencia de que no éramos todos iguales. De que había diferencias importantes entre nosotros, en su mayor parte biológicas. Y éstas diferencias biológicas marcaron el límite entre lo después denominado ''varón'' y ''mujer''. Y también estas diferencias biológicas condicionarían el puesto de cada persona en el sociedad, ya fuera una sociedad prehistórica no desarrollada como antigua y desarrollada. Osea, coño, que los seres humanos no somos todos iguales: hay hombres y hay mujeres.
  Ésta diferencia se ha venido acentuando tanto por el ser humano a propósito como por el humano sin propósito. Es decir, que hemos separado a los ''dos sexos'' de seres humanos a lo largo de toda la Historia. Y lo hemos hecho, principalmente, en la sociedad. Así, la mujer se ha encargado de unas cosas, y el hombre de otras, dentro de la sociedad: política, castas, costumbres, hogar, ocio... También en la religión. Y también  en la cultura. Las diferencias entre los dos sexos no han hecho más que acentuarse y separar así, poco a poco, uno de otro. Sin embargo, no han llegado a hacerlo: ambos son necesarios para la continuidad de la especie que encarnamos (homo sapiens) y ambos lo sabemos. Un hombre no puede procrear por sí solo, y una mujer tampoco puede tener hijos sola. Pero ¡ojo! Sí un sexo ha podido dominar sobre el otro. Porque, y aquí viene lo interesante, a lo largo de la mayor parte de la Historia de la Humanidad (es decir, nuestra jodida Historia), en un promedio global de todo el territorio de la Tierra etc, un sexo ha ''dominado'' sobre el otro. Y ese sexo ha sido, y prácticamente es (y aquí viene el meollo del asunto) el sexo masculino. El primer sexo o sexo fuerte, según la brillante intelectualidad humana [masculina, por cierto] occidental. Y así, el hombre ha dominado relativamente y no relativamente a la mujer desde hace milenios, amparándose en su mayor fuerza física, valentía, y otras variables que constituyen la llamada ''virilidad'' y que parece que han hecho al hombre superior a las mujeres. También se ha amparado en los llamados argumentos de autoridad, siendo ejemplos de éstos el reconocido filósofo griego de la Antigüedad  Aristóteles (quien decía que la mujer es un ''hombre imperfecto'') u otros filósofos y teólogos del medioevo como Santo Tomás de Aquino. No es extraño el hecho de que en Europa no hayan surgido filósofas importantes y reconocidas. Bueno, sí que es extraño. Lo que no es extraño es que los hombres las hayan tapado, pues filósofas, haberlas, las había, y las hay, si bien menos que filósofos. [Pero no introduzcamos esta ''guerra de sexos'' en la Filosofía, por favor]. 
  Qué curioso.
  Por qué el hombre ha mandado sobre la mujer en la Historia más reciente (y con ''reciente'' me refiero a dos o tres mil años antes de nuestro año actual) es algo que me interesa y me fascina. ¿Qué ha tenido el hombre que no haya tenido la mujer? ¿Por qué no la mujer se ha levantado antes contra esta ''dominación''? ¿Por qué no triunfó la sociedad matrialcal imperante durante una parte de la Prehistoria en algunos grupos de población? Todo esto me lleva a pensar que para nosotros, echando un vistazo a la Historia, e incluso a nuestra propia época, el Siglo XXI, nos es meramente INCONCEBIBLE que sea la mujer la que ''mande''. A mí por lo menos. ¿Por qué? Simplemente porque el orden que actualmente impera en el mundo humano no me parece compatible con el orden que impera en la psicología femenina. [Por favor, si algún psicólogo o filósofo con criterio me leyera, que me corrija si no son ciertas estas barbaridades fruto de la impunidad de que disfruta mi razón teorizando libremente...]. Pues así es. El orden global, el orden reducido y agrandado al concepto de ''orden social mundial'' que está sobre y en nosotros actualmente no concuerda con la mente y el orden femenino. Es decir, que de ''haberse impuesto'' las mujeres en la sociedad, ésta sería muy muy distinta a como es ahora (y eso ninguna mujer feminista me lo puede negar... ¿no es así?).
  No me imagino a un montón de mujeres avanzando contra otro montón de mujeres portando estandartes y espadas, y cortándose las manos y las cabezas en cruentos combates por la Reina y por el Reino. No me imagino a mujeres confesando y acusando de pecadores a hombres o mujeres en una iglesia. No me imagino a mujeres trabajando duramente todo el día y a hombres cuidando a sus hijos y haciendo la comida, como si fuera ésto lo más normal y lo más corriente. No me imagino a mujeres pegándose en altos rings y siendo televisadas y vistas por mujeres con cervezas en la mano. No me imagino a mujeres jugando al fútbol y acudiendo en tropel a los estadios. Y no me imagino a mujeres amenazándose con hundir el mundo en un mar de bombas nucleares. No. Es difícil. Es otro orden. Un orden masculino. No uno femenino.

  Así, lo siento, queridas mujeres: la Historia está levantada sobre los hombros de los hombres; está suspendida sobre sus decisiones y su sangre. Y el mundo y el orden actual, así como la Historia misma, están hechas a imagen y semejanza del hombre. Para lo bueno y para lo malo.
  Esto es, quizás, exagerar un poco. Pero en todas las aproximaciones, en todas las medias, en todas las estimaciones y en todos los cómputos totales se tiene que exagerar para aproximar y quedar un resultado más o menos homogéneo e inteligible. Afortunadamente, ahora la mujer es mucho más libre, y podemos decir que no está ''doblegada'' bajo los hombres... Al menos en una buena parte del planeta.
  Actualmente, la mujer no está subyugada al hombre. No es palpable y fácilmente visible como hace no tantos años. Sin embargo, la mujer aún sigue subyugada bajo algo. No bajo el hombre. Pero sí bajo el orden. Bajo el orden del hombre.
  Esto último suena altamente feminista, e incluso hembrista. Puede ser. Pero para mí es la realidad. Y ¡¡antes de que ninguna lectora me ponga verde o grite histérica ''¡¡Viva la revolución de la mujer!!'' haré unas aclaraciones!! La mujer, a mi entender, sigue subyugada. Pero esta vez bajo el orden. El orden del hombre. Pero es que también el hombre está subyugado bajo el mismo orden, bajo el propio orden. Bajo el sistema. Tanto hombres como mujeres están absorbidos por el sistema. Un sistema creado por el hombre y que ha evolucionado. Y que ha atrapado a hombres y a mujeres. Más a mujeres. Pero también a los mismos hombres. Y esto es ley de vida. Somos enanos que creamos un mundo grande, y éste nos atrapa. Y así es. Pero puede ser así en igualdad. O puede ser así con un sexo algo por debajo del otro, como ahora.
  Y yo quiero que sea en igualdad. Porque, señores y señoras, a pesar de todo lo conseguido a lo largo de nuestra Historia por el movimiento feminista, seguimos sin igualdad. La igualdad está en muchos papeles, en muchas leyes, en muchos mítines y en muchas mentes. Pero no está en la calle. No está entre nosotros. La igualdad no puede estar en nosotros porque evidentemente no somos iguales (¿recordáis lo de la entrepierna?). Pero puede estar entre nosotros. Y no lo está. Ahora, que no nos podemos quejar. Hace años la cosa estaba bastante peor... 

  Aprendí en clase de Filosofía que el ser humano se había ''escapado'' de la evolución biológica (aquella teoría de Darwin tan sumamente interesante... [y no es sarcasmo ni ironía]), pero que ahora está inmerso en la llamada ''evolución cultural''. Es decir, que el ser humano ha creado la cultura, que es la información que se transmite socialmente. Y la cultura, es decir, esta información, evoluciona. Con ''evolucionar'' entendemos a un proceso de acumulación de información y de cambio de esa información que se sigue acumulando y cambiando... Es maravilloso, ¿verdad? Pero bueno, dejemos estas clasecitas de Filo para otras entradas... Pues la cultura no siempre ha sido la misma. Así, unas veces la mujer ha estado más subyugada y otras menos, e incluso seguro que alguna vez ha sido la ''regidora''. Pero la cultura no es el factor determinante. ¿O sí? ¿Podríamos, mediante la cultura, dar un cambio al orden viril impuesto y establecer una sociedad igualitaria? ¿O deberíamos hacerlo sin la cultura, y por las armas y la violencia? Hagamos un experimento... Seguro que un hombre elegiría, o al menos creería que sería más efectivo, hacer ese cambio mediante la violencia. Y una mujer lo haría mediante la cultura. Pues así es el orden. No hay concordancia entre la psique masculina y la femenina. Por lo tanto, el orden masculino no concuerda con el femenino [una vez más, generalizo quizás en exceso, pero no puedo hacer otra cosa, sólo pedir perdón por ello...].
  Y lo que quiero, y voy a decirlo ya de una vez, demonios, es nada más y nada menos que una sociedad igualitaria. Un orden igualitario. Justo. Entre el hombre y la mujer. Y una convivencia amable y sensata.
  Es pura utopía, o casi una utopía; creo saberlo. Pero bueno. Está en la Naturaleza de las personas creer en sueños improbables... Por otra parte, si hace miles de años, y con la evolución cultural, se ha creado un orden basado en la ''hegemonía'' del hombre [y sigo exagerando], ¿por qué no va a crearse un orden basado en la igualdad, o en la ''hegemonía'' de la mujer? Éste segundo lo veo más difícil y menos próspero, aunque reconozca que a muchas mujeres les guste. Pero es mejor, sinceramente, el orden basado en la igualdad de sexos. Y se acabaría así la odiosa ''guerra de los sexos'' tan pesada. Por otra parte, si hacemos caso a Hegel y a su dialéctica... lo que toca ahora es la hegemonía de la mujer, y tiempo después, la hegemonía de la igualdad. Pero el ser humano es algo extraordinario. Y como tal, está en su derecho, y en su naturaleza extraordinaria, hacer cosas extraordinarias. Y construir un orden igualitario respecto a sexos es un hecho extraordinario.
  Ya no me queda más que terminar de aclarar el título. Lo que pretendo es ''imponer la igualdad en la diferencia y ser compatibles''. Es decir, ayudar a que el hombre y la mujer se reconozcan de una vez por todas como iguales en su marcada diferencia. O sea, construir una sociedad en la que el hombre y la mujer sean iguales respecto a los niveles y valores sociales, pero siguiendo siendo diferentes respecto a su biología y psicología.

  No somos iguales. Pero nos podemos tratar con igualdad.
  Biológicamente y psíquicamente no somos iguales. Pero socialmente podemos serlo.
  Acabar con el machismo y la desigualdad entre sexos. Encontrar un equilibrio. Un equilibrio de paz y convivencia feliz, relativamente. Porque algo tan diferente como un hombre y una mujer siempre tendrá sus diferencias y siempre habrá problemas por ello, discusiones... A los que ganará, cómo no, el amor y la voluntad de la especie. La de procrear, trascender, perpetuar tu especie y tu linaje.
  Yo, hombre, sueño con una sociedad igualitaria entre hombres y mujeres. Sin eliminar nuestras diferencias, porque son lo que nos caracterizan. Pero imponiendo tolerancia y con ella igualdad.
  Sin pasarse de un lado ni de otro.
  Es difícil. También improbable. Pero puede dejar de ser improbable si las circunstancias y las mentes pensantes son las adecuadas...
  Lo último que me falta de este discurso feminista es gritar ''¡Viva la Revolución de la Mujer!'', grito que he oído varias veces. Seguro que muchos, sobre todo el público femenino, lo esperáis. Pero no lo voy a hacer. No lo pienso hacer; porque no lo comparto. Mi particular grito es

¡Viva la Revolución de los Sexos!

[Hala, ya podéis despotricar contra mí...]

Una fortaleza construida con piedras diferentes y una misma argamasa.
Una sociedad de hombres y mujeres unidos por la igualdad.

ÁngEl

P.D.: Para aquellos que me conocen... Sí, puede que haya cambiado algo de opinión respecto a este tema. Pero seguiré defendiendo igual que antes la virilidad y los derechos y deberes de los hombres, y lo que creo justo de los hombres y las mujeres. No creáis que habéis vencido completamente respecto a mis ideas previas... Igualdad. No perfecta. No todo mujer. Menos lobos, caperucita...

domingo, 15 de septiembre de 2013

EFÍMERAS REFLEXIONES: La alimentación humana, excesiva.

''¿Comemos para vivir, o vivimos para comer?'' no es un pensamiento sólo mío. Es una pregunta ampliamente difundida. Y que da mucho que pensar.

A mí me ha dado una pequeña reflexión: miremos donde miremos, no vemos más que comida. Comida, alimentos, cocinas, bebidas, gente comiendo, gente cocinando... Está bien que es lo que debemos hacer para sobrevivir, y que somos muchas personas en el planeta, pero... ¿No creéis que nos estamos pasando un poco con esto de la alimentación? Cada vez compramos más comida; cada vez comemos más. Antes era por placer, ahora por necesidad. Porque nos gusta. Y este gusto se convierte luego en necesidad (el estómago se acostumbra...). Nos pasamos comiendo. Luego, diabetes, problemas de obesidad... Y poco deporte. 
Todo esto me lleva a una conclusión: el ser humano es incontrolable. Y es incontrolable porque no tiene a nadie que le controle. El ser humano es el poder. Y el poder controla. No se controla.

ÁngEl

jueves, 12 de septiembre de 2013

Hasta los cojones de los catalanes. ¡Viva España!

Hoy más que nunca antes estoy hasta los cojones de los catalanes.
 Ayer fue 11 de Septiembre.
   El día en que Mahatma Ghandi comenzó su movimiento de No Violencia.
   El día en que la Emperatriz Sisí murió asesinada por un anarquista.
  El día en que el general chileno Pinochet terminó con el gobierno socialista de Allende con un golpe de Estado.
  El día en que los islamistas destruyeron las torres gemelas de Nueva York y con ellas miles de vidas humanas inocentes.
   El día en que las tropas borbónicas del duque de Berwick tomaron Barcelona tras más de un año de asedio, en el contexto de la Guerra de Sucesión Española (1700-14).

 Hoy mi corazón llora. Llora, y mi razón grita. De pena, de dolor, de impotencia, de rabia, de desconsuelo, de amor. De amor a una nación. De ver cómo la humillan. Cómo la rechazan. Cómo la odian. Y sobre todo, DE VER CÓMO NADIE HACE NADA POR EVITARLO, O AL MENOS POR DEFENDER A SU PATRIA.
 Vivo en un país de ciudadanos sin madre. Sin conciencia de nación. Sin lealtad. Sin amor a su pueblo. SIN PATRIOTISMO.
 Vivo en un país de hipócritas, de sinvergüenzas, de vagos, de maleantes, de cínicos, de apátridas, de egoístas, de caraduras, de gente que no quiere problemas, que no quiere trabajar para mantener a su país unido. De resignados. De cabreados y de impotentes, como yo. Pero nunca resignación. ¡¡NUNCA!! Aunque yo no tenga el poder de actuar sobre mis camaradas, sobre mis compatriotas, siempre seguiré defendiendo mi patria. Aunque nadie me escuche y mis llantos se oigan sólo reflejados en los corazones de los verdaderos patriotas, no dejaré de luchar. Aunque mi lucha sólo tenga un combatiente a mi favor, sólo yo, y muchos en contra, no dejaré el campo de batalla hasta que mi corazón se pare. Y entonces, en un último aliento vital, pronunciaré dos nombres. Y moriré feliz, porque para un verdadero patriota dar su vida por su patria no es un derecho, es un deber si llegara el momento. Y afrontaría el deber como si fuera un deseado derecho. Aunque nadie me entienda, y muchos se rían o se metan conmigo, no detendré mi lucha. ¡¡LA AGRANDARÉ!!

 Hoy se ha ''celebrado'' en una de nuestras pequeñas Españas una jornada por la secesión de nuestro país. Romperlo. Separarlo aún más de lo que hoy ya está. En Cataluña llevan meses con la cantinela de la independencia. Y hoy esta canción ha sonado muy fuerte. Mucho. Espero que haya sonado tan fuerte que España entera haya vibrado. Que esta bella piel de toro se haya estremecido. Porque quizás así despierten todos los españoles que estaban dormidos. El Gobierno y los medios de comunicación les cantan una cuna, y ellos/as se duermen. Ahora los catalanes les gritan al oído y, esperando que no sean sordos/as, despertarán. Eso espero. Porque se podía decir aún más alto pero no más claro: muchos, y esta vez sí, parece que MUCHOS catalanes quieren la independencia YA. Vamos, españolitos, despertad... Vuestra nación se hunde y vosotros seguís dormitando en vuestros camarotes... Vamos, españolitos, espabilad... Una parte de la tripulación se va. Se separan. Vamos, españolitos, gritad... Demostrad que sois hijos de vuestra gloriosa Historia y vuestra gran nación y no dejéis que se hunda. Pero nada. Las voces son en vano. Los españoles no hemos despertado de momento. Me alegraría que lo consiguieran estos catalanes. Que despertaran a una bestia dormida...
 En el día de 11 de Septiembre de 2013 se han celebrado diversos actos en Barcelona y en toda ''Cataluña'' a favor de la independencia de esta Comunidad Autónoma del Estado Español, como dice Artur Mas [ese maldito cabrón...]. Ofrendas de flores por los ''patriotas catalanes'' caídos en el asedio a Barcelona en 1714, manifestaciones y actos institucionales repletos de gritos de independencia y senyeras, las banderas independentistas catalanas (las cuales, por cierto, tienen una estrella comunista...). Y una ''cadena humana'' que iba desde el norte hasta el sur de Cataluña por el Mediterráneo, a la que, según qué fuentes acudamos, acudieron más de 600.000 ó 1.600.000 personas... Bueno. España observa con sus lentes viejas y sucias estos espectáculos. Y los culitos de los españolitos están muy agusto en su sofá viendo la peli de la tres o el programa basura de la cinco o el programa de la uno... Y sus gargantas están muy bien hablando con sus familiares y con sus amigos tomando cañas en un bar. Y su dinero... ¿Dónde está su dinero? Éste también se ha ido. O mejor dicho, lo hemos perdido y nos lo han robado. Como nuestra vergüenza. Y lo peor de todo es que lo hemos hecho, en su mayor parte, entre nosotros. Esto es ya indignante no, lo siguiente. Y me dá asco. Y pena.

 Un pueblo que no es capaz de levantarse para defender a su nación, a su país, a su patria, a su Estado, en definitiva, un pueblo que no es capaz de levantarse para defenderse a sí mismo, contra sí mismo además en este caso, está abocado al más absoluto desastre. Es un pueblo sin fe; un pueblo sin amor patrio; un pueblo carente de una madre, de una protectora, de un ideal de vida, de una causa común y suprema por la que morir y por la que levantarse cada mañana cada vez más cansado, cada vez más indignado, cada vez más jodido. Un pueblo sin amor a su patria es un pueblo ciego y torpe. Un pueblo que ni siquiera puede defender a su patria  es un caos. Y del caos alguna vez surgió algo... y luego el orden. Así debe ocurrir. 
¡Españoles! Levantémonos con fuerza y tesón para defender a nuestra nación. Levantémonos con espíritu, con lágrimas en los ojos y rugidos del corazón, para seguir unidos. Levantémonos cansados, oprimidos e indignados, pero levantémonos para reclamar nuestro orgullo y nuestra integridad, que son una vez y otra y otra violadas. Levantémonos por nosotros, por nuestros hijos y nietos, por los que mueren y por los que morirán, para que lo último que vean sea un país con ganas de luchar en el mundo, y por los que nacen y nacerán, para que vivan en un sitio mejor, para que crezcan en los brazos de una madre que les amamante y les dé protección y calor, y les haga fuertes; levantémonos por el pueblo español, para que no tenga que volver a escuchar más críticas, más insultos, más acusaciones, más prepotencias inadmisibles. Levantémonos por España, porque somos España.
 Y oigamos el rugido hispano, al albor de los días de lucha y lágrimas, y un escalofrío en el cuerpo nos recorra...  Y tan sólo un grito, un lema, una cántico, una unión...

¡¡VIVA ESPAÑA!!

 No tengo más que decir por hoy. Aunque esté triste. Aunque mi corazón y mi razón lloren. Aunque desee descargar mi ira contra los independentistas, no voy a decir nada más por hoy. Ahora es la nación la que debe hablar, la que debe rugir con la fuerza de nuestras gargantas, la que debe golpear con la ira de nuestros puños si fuera necesario, la que debe teñirse con la sangre de su pueblo que muere por defenderla. Si nos piden dinero, daremos dinero. Si nos piden gritos, daremos nuestras gargantas. Si nos piden sangre, daremos nuestros cuerpos. Lo daremos

Todo por la Patria

Y sin más que añadir que

¡VIVA LA REVOLUCIÓN ESPAÑOLA!

ÁngEl

P.D: No sé si alguien llegará a leer entera esta entrada. No sé si alguien se sentirá igual que yo al escribirla. Ya tengo pocas esperanzas.

martes, 10 de septiembre de 2013

EFÍMERAS REFLEXIONES: Dualidad humana.

No se podía inaugurar sección con mejor tema que éste... ¡Vamos allá!


El hombre vive en una dualidad. Entendemos por dualidad a una visión de la realidad dividida en dos partes. Así, el hombre (la persona) es dos cosas a la vez: por una parte, una piltrafa, una cosa insignificante en la inmensidad del Universo, en la infinitud de la vida y la realidad. Por otra parte, es algo maravilloso, porque tiene conciencia de ello, de que no es casi nada respecto a lo que lo contiene, de que un día morirá y todo se acabará. Y, fruto de esta dualidad, nace la Filosofía. Así nos preguntamos. Porque nos asombramos. Porque tenemos conciencia. Y porque somos una mota de polvo en algún lugar dentro de un viejo armario tirado en una esquina del desván de una casa cerrada...

ÁngEl

Aviso: cambio de nombre

La recién creada sección ''Efímeros pensamientos'' cambia de nombre. Se llamará ''EFÍMERAS REFLEXIONES''.

Razón: me parece más apropiado ''reflexiones'' al ser los pensamientos la base de éstas, es decir, considerando un pensamiento como por ejemplo ''Pienso, luego existo'', con éste y otros más entrelazados, se crea una reflexión, en este caso, ''podemos dudar de todo, pero no podemos dudar de que existimos, pues pensamos. Así, ponemos al hombre en medio del tablero de la vida. E inventamos la subjetividad''. Bueno. Como ejemplo nos vale.
  Es decir... lo que iba a publicar bajo ese nombre no son pensamientos (juicios cortos) si no un conjunto de pensamientos que dan lugar a algo más complejo y elaborado: una reflexión.
  Así pues, perdonen las molestias, señores/as lectores/as... No lo pensé bien. No lo reflexioné bien. Humm... pecata minuta.

ÁngEl

lunes, 9 de septiembre de 2013

De nuestra educación (un breve repaso por su podredumbre)

Nuestra educación, es decir, el grueso de instituciones, colegios, institutos, universidades etc, materias y disciplinas, profesores y demás profesionales y leyes, es decir, esto que llamamos ''Educación'' con mayúsculas y que es reformado cada cuatro u ocho años, está podrida.
Está podrida porque se renueva cada año, pero se renueva, en muchas ocasiones, para peor, y se renueva superficialmente, es decir, sin tocar en profundidad aquellos puntos que la corroen, como las vigas gastadas de madera que sostienen Venecia y que amenazan con pudrirse por completo algún día y derrumbar toda la ciudad. Así está nuestra pobre educación. Sólo se reconstruye la fachada; como mucho, las vigas o paredes, mobiliario, de las casas. Pero no se llega a sus cimientos, no se llega a sus bases, que son las que están podridas: su ideología, sus valores. Porque la educación tiene una ideología, como todo y todos. No es una ideología política, aunque muchas veces sí, si no una ideología personal. Unos valores que la sostienen. Unos valores que son los cimientos de todo el gran edificio de nuestra educación. Y estos valores están podridos. Y estos valores no se cambian con leyes ni con decretos, aunque esto puede ayudar si van por la dirección adecuada.
  Los valores podridos que sostienen nuestra educación son básicamente la vagancia y la equidad. La exagerada igualdad. La exagerada idea de querer ser todos iguales, de querer todos estudiar, de querer que todos tengamos las mismas oportunidades. Y esto está muy bien. Pero al pretender esto con tanto ahínco, hemos traspasado una línea: la línea del esfuerzo. Y ahora todos pueden estudiar, todos deben optar a carrera universitaria, sin importar el esfuerzo. Todos deben tener las mismas oportunidades, sin importar el esfuerzo. Se ha expulsado al esfuerzo de la educación. Se le ha desterrado. Y así, considerando que la educación es la base de la sociedad y del futuro, se expulsa al esfuerzo de la futura sociedad y de la futura carrera y vida laboral. Y antes un padre decía a su hijo: <<Si quieres llegar lejos, tienes que trabajar duro, que esforzarte mucho, hijo>>. Y ahora un padre se pelea con el entrenador de fútbol de su hijo porque éste le ha echado la bronca, y el padre quiere que su hijo se haga millonario con el deporte. Y un padre o madre discute con la profesora de su hijo/a porque no le ha aprobado, cuando quien tiene que aprobar es el alumno, y esforzarse para ello. Y así estamos. Antes se premiaba el esfuerzo; ahora se premia la mediocridad. Es un afán por la igualdad que raya en lo mediocre y hasta en lo cancerígeno. Y no exagero, porque sé de lo que hablo. Y de estos valores podridos, de esta célula cancerígena, nacen el resto de cánceres de la actual educación. Y esto solo se cura con un cambio de valores. Y todo esto lo dice un estudiante.

Anteponer el esfuerzo a la igualdad. Ésta es la clave de una buena educación.

ÁngEl

domingo, 8 de septiembre de 2013

Efímeros pensamientos

Inauguro sección.
De nuevo. Otra nueva.
No me he podido resistir.
El título lo dice: ''Efímeros pensamientos''.
Es decir: pensamientos cortos. Bastante cortos.
Es decir: síntesis. Resumir.
O bien: no dan más.
O bien: no me apetece profundizar más.

He ya la efímera explicación, ¡sed bienvenidos a mi blog, ''efímeros pensamientos''!

ÁngEl

sábado, 7 de septiembre de 2013

Hace dos años... recordatorio y reflexión de mi vida pasada.

Me encanta el pasado. De hecho, creo que me dedico más a estudiar el pasado y examinarlo que a preocuparme por el futuro. Éste ya llegará... Aunque, como bien dijo Confucio una vez, si estudias el pasado, pronosticarás el futuro. Y estoy totalmente de acuerdo. Pues la Historia, queridos/as lectores/as, es cíclica, y no lineal, como dicen las grandes religiones monoteístas [al menos esto es lo que yo creo]; es decir, que es un proceso que se repite.
Así, tengo cierta tendencia a mirar hacia atrás sobre todo en lo referente a mi vida. Me podéis tachar de egocéntrico, y quizás lo sea, no estoy seguro. Sé pocas cosas de mí. Pero sí sé lo que he vivido. Así, recuerdo... Y al leer una entrada en uno de mis blogs favoritos [por no decir mi blog favorito] que trataba (y trata) de un examen de nuestra vida de hace dos años, me han entrado ganas de escribir algo sobre ello aquí, en mi blog. Podéis leer la susodicha entrada aqui: Hace dos años: batería de preguntas a las que no tenéis por qué contestar. Es muy recomendable.
Temo pecar de egocéntrico. Pero bueno. Soy humano.

  Hace dos años yo tenía dos años menos y era más bajo, más gordo, más tonto, más inocente, más tímido y más introvertido. Hace dos años mi principal función en este mundo, aquello a lo que dedicaba más tiempo y más esfuerzo era a mis estudios en el instituto. Era mi vida. La satisfacción de las buenas notas, el reconocimiento de mis profesores y mi familia, y el mío propio, me tenían casi ensimismado con la cuestión. Otra cosa a la que dedicaba casi todo mi tiempo era a la lectura. Pero esto era por afición. Ocio. Me encantaba [y me encanta] leer, y devoraba novelas, todas las que pillase. Era mi gran pasión... Aún no había descubierto la música, el cine, la Filosofía... El deporte hacía ya algún que lo había desechado de mi batería de oportunidades al verme casi como un negado para ello. Al principio me dolió pues casi todos mis amigos jugaban, al menos, al fútbol, pero después me acostumbré. Quizás por esto nos distanciamos un poco. Amigos. Ésa era otra cuestión. No tenía muchos amigos. Amigos de verdad ninguno. Hace dos años era un niño incomprendido [aunque ahora lo sigo siendo], más bien solitario, introvertido y muy tímido. A parte de estas últimas dos cualidades, que no me hacían un gran tipo para eso de la vida social, era yo muy cerrado ya de por sí y además no compartía los mismos gustos e intereses que mis contemporáneos. Para nada. Respecto a esto, éramos casi como el día y la noche. Si ellos preferían el deporte, yo prefería la lectura; si ellos preferían los móviles, yo prefería la lectura; si ellos preferían las chicas, yo prefería la lectura. Lo que se dice ''rata de biblioteca''. Algo así. Hoy estoy orgulloso. Entonces, algo enfadado conmigo mismo y avergonzado. ¡Pero es que no era capaz de amoldarme a sus gilipolleces! Hace dos años me di cuenta de que yo no era como ellos/as: no podía seguirles el rollo, porque su rollo no era mi rollo. Era diferente. Pero lo que se dice muy diferente. Y aunque ellos nunca me lo dijeron, yo era un bicho raro. Esto, sin embargo, no hacía que se metiesen conmigo: nunca sufrí por ello, pues nunca me acosaron. Me tenían más bien respeto en aquellos tiempos, al igual que ahora. Quizás fuera que eran más educados que ahora... El caso es que, hace dos años, yo tomé mi camino, y los que eran mis amigos, tomaron otro. Contrarios. No podíamos juntarnos, porque éramos completamente diferentes. Y fue entonces cuando mi visión del ser humano se recrudeció: fue hace dos años cuando empecé a experimentar una serie de sentimientos e ideas que podrían catalogarse como misantropía, si bien bastante débil. Me daban pena los chavales de mi edad; incluso a veces asco. Y ahora, que he cambiado muchísimo desde entonces, también conservo algo de misantropía, e incluso puedo notar cómo crece por momentos. Pero no es demasiado. Yo creo que todos tenemos algo de aversión al resto de individuos de nuestra especie. Yo creo que más que el resto, pero bueno, ya hace dos años me di cuenta de sobra de que no podía ser como el resto. Y abandoné. Y tomé mi camino. Y fui yo, y dejé de alimentar la idea de ser como el resto quería que fuera. Esto me costó: amistades, integración, ''vida social''... Pero, de hecho, no me importaba. Toda mi clase salía hasta tarde, y yo disfrutaba de la compañía de mi abuelo; toda mi clase se emborrachaba, y yo leía y devoraba historias, inventaba otras nuevas por la noches; toda mi clase contaba al día siguiente con quién se había liado en el botellón de ayer, y yo callaba y pensaba en mis cosas, despreciando al asqueroso ser humano. Y lo despreciaba. En esos momentos, casi despreciaba a todos mis compañeros. Era diferente. Y punto. Pero mis valores, mis ideas, mis sentimientos, mi filosofía de la vida chocaba frontalmente con la suya, y aunque no hacía nada por evitar todo eso que a mi me parecían verdaderas barbaridades, sí alimentaba mi misantropía adolescente. La adolescencia. Esa enfermedad que todos sufrimos, unos de una manera, y otros de otra. Unos gozan con ella; otros sufren. Yo sufrí con ella, e incluso me atrevo a decir que sigo haciéndolo. La adolescencia, aunque en los libros se describa en términos generales, no es en ''términos generales'' en la vida real, en la práctica. Me explico. No todas las personas pasamos la adolescencia de la misma manera. La mayoría de los jóvenes se hacen muy rebeldes, muy juerguistas, egoístas, sólo piensan en salir, beber y no estudiar. En chicas y en sexo. Pero hay otras personas que no viven su adolescencia así: hay otras personas que estudian, que se cierran en sí mismas, que no tienen amigos, que no les gusta salir... Yo era una mezcla de ambas, con un poco más de la segunda. Algo raro. Quizás fuera que a mí la adolescencia me llegó más tarde que al resto de jóvenes que conocía. Eso pensaba. Pero ahora estoy seguro de que no: soy algo a parte, soy raro, soy diferente, y punto. Con adolescencia o sin ella. La adolescencia no siempre significa tener un millón de amigos y salir hasta las tres de la mañana y emborracharse. A veces, la adolescencia significa sacar nueves, estudiar hasta las diez y no probar el alcohol; estar toda la tarde en casa escuchando música o leyendo... Así que no volváis a juzgar a un chico/a adolescente por no hacer lo que el resto de ''su quinta'' hace. Para mí, es un afortunado. Es él/ ella. Como diría una buena amiga, es persona.
  Pero volvamos al tema. Hace dos años mi vida se reducía a tres palabras: instituto, libros y familia. Y creo que era feliz. Sin embargo, ¿cómo no iba a ser feliz si era lo único que tenía, era mi vida? Pienso que ahora, cuando pensamos y recreamos nuestro pasado, queramos o no, y de manera inconsciente, lo juzgamos. Pero no lo juzgamos de manera objetiva; más bien, usamos, me atrevería a decir que inconscientemente, nuestra potente subjetividad. Así, lo que entonces nos parecía horrible, ahora, al recordarlo, lo suavizamos inconscientemente, con el objetivo de no hacernos tanto daño, para ver (engañándonos) que no éramos tan tontos, tan inconscientes, tan poco felices... Es decir, que al juzgar nuestro pasado, suavizamos los hechos dañinos para nosotros y exaltamos los que nos parecen buenos. Y yo ahora siembro en mí mismo la semilla de la duda... ¿Era yo hace dos años un niño feliz? Quiero pensar que sí, y al querer que sea así, entonces lo acepto y quiero decir sin pensar más: sí, era un niño feliz. Con mis manías, con mi ''soledad'', con mi leve misantropía... Pero... No era feliz si comparamos mi situación con la actual. ¿O sí? ¡Es todo tan complicado, tan diversificado, tantos recovecos, tantas desviaciones, tantas salidas al vacío, tantas escaleras que no llevan a ninguna parte, tantas puertas cegadas...! ¡Es imposible que el ser humano, con su capacidad finita, pueda entender la vida, que es infinita! ¡Y eso que somos parte de ella, que la vida se debilita cada vez que alguien muere, que la vida se refuerza cada vez que alguien nace! Me es difícil postularme respecto a si era feliz o no. Sufría y me divertía. Tenía momentos tristes y momentos felices. Pero, en líneas generales, puedo decir que, bueno, fui un chico más feliz que triste.
  Hace dos años no sabía casi nada. Nada comparado con lo que sé ahora. Me refiero a ''conocimientos''. Y sin embargo, sabía más que mis compañeros de clase.
  Hace dos años lo único que me importaba era llegar al sobresaliente y tener tiempo para leer y para estar con mi abuelo. Le adoraba. Y le adoro.
  Hace dos años ya no tenía la esperanza de encontrar la verdadera amistad, tal como yo la concebía en el seno de mi alma, de mi razón, ayudado, quizás, por los libros fántásticos que leía.
  Hace dos años supe que yo no era como el resto. Y, quizás por defensa propia, quizás por un egocentrismo que empezaba a nacer en mí ya tan jovencito, supe (o creí) que podía ser superior al resto. Superior era en todo lo que me importaba. En todo lo que mis padres me habían enseñado que importaba: la buena educación, los buenos modales, los estudios, la responsabilidad... Excepto en la amistad. En eso fallé. Pero no me arrepiento. Sé que me hice más fuerte. Sé que podría haber cogido el toro por los cuernos hace más de dos años y ser como ellos. Pero en su momento no lo hice. Y hace dos años ya era tarde. Y ya sabía lo que era mi vida. Y lo acepté. Y me rodeé de ello. Y me prometí conseguir ser superior a ellos en un futuro. No era venganza. Era... superación. Era contrarrestar. Sobrevivir. Marcarse un reto en la vida. Agarrarse a un clavo ardiendo. A una esperanza. A una ilusión. Y así, la semilla de la ambición empezó a crecer en mí. Una ambición buena, claro. No planeaba llegar a Presidente del Gobierno, claro. No tanto. Simplemente, ayudar a la vida a que me mostrase, años después, que mis esfuerzos y mi actual situación me harían empujarme alto, por encima de esa panda de gilipollas.
  Y es hace dos años cuando surgieron en mi ideas y sentimientos que ahora aún tengo e incluso alimento: algo de egocentrismo, algo de misantropía, algo de creerme superior en varios aspectos, e incluso saber que llegaré más lejos que todos ellos. Eso es, al menos, era lo que me mantenía vivo hace dos años. La esperanza de que la vida pondría a cada uno en su lugar, y de que yo conseguiría, con seriedad y esfuerzo, el sitio que me merecía, mucho por encima de todos esos patanes estúpidos, ignorantes, vagos, borrachos y degenerados que eran mis compañeros ya no de clase, si no de instituto. Yo podía no tener mil amigos, yo podía no salir por las tardes, pero, en un futuro, todo esto se vería recompensado. Y aún lo espero. Y lo alimento.
  Creo que fue precisamente hace dos años cuando forjé la mayor parte de mi actual ''personalidad''. Fue precisamente hace dos años cuando mi corta vida llegó a un punto de inflexión que decidiría el camino que tomaría. Elegí, o tuve que elegir, el más duro, en mi opinión, pero también el mejor. Aún estoy en él. Y estoy orgulloso de ello. Ese año, dos años atrás del actual, fue muy importante para mi vida. Cambió mi camino y mi personalidad.Y aunque puede que lo pasara mal, no me arrepiento. Ahora pienso en todo lo que podría haber perdido si hubiera escogido el camino de los otros, y no me arrepiento para nada de haber escogido mi camino, tan diferente al de cuantos me rodeaban.
  Hace dos años era, quizás más que ahora, uno más en este mundo, pero uno más sin conciencia, uno más era pero no tenía conciencia de que lo era. Y quizás sea esto una parte de la recompensa que creo, aún, me debe la vida. Y esperaré con paciencia el resto. Quizás sea esto una de las mejores cosas que me ha dado la vida de dos años para hoy. Soy consciente de que no mucha gente tiene conciencia, está seguro, de que es ''uno más en este mundo''. No muchos se paran a pensarlo. No muchos toman conciencia de lo que de verdad significa, de la amplitud de dicha proposicón. Pero, los que se dan cuenta, jamás lo olvidarán, y siempre lo tendrán presente. Y lo tendrán en cuenta a todo momento. Y será un bonito regalo de la vida. Serán filósofos.
  Y ahora estoy mucho más orgulloso de considerarme filósofo que de considerarme un juerguista, como podía haber sido. Ahora estoy mucho más orgulloso de encerrarme con mis libros de Filosofía e Historia que de emborracharme con mis ''amigos''. Y esto se lo debo a mi vida de hace dos años. Así que, no me queda otra cosa que decir que GRACIAS A TODOS LOS QUE DESPRECIÉ Y A LOS QUE ME APARTARON, PORQUE OS DEBO PARTE DE MI ACTUAL VIDA. De mis claras convicciones. De mis claros ideales. De mi clara ideología. De mi esfuerzo. Esfuerzo. Esfuerzo. Esfuerzo. ESFUERZO. Porque esto es la vida, lectores/as, ESFUERZO. Y no hay más.
  Pero dejemos ya de hablar de mí... Ya estoy harto. Con lo inmenso que es el Universo, con las grandes preguntas que nos quedan aún por resolver y que mueven el motor del progreso y mantienen viva la inteligencia humana... ¡Con la infinitud del mundo y la sabiduría, ocupar tanto espacio hablando de una cosita insignificante en una parte alejada de la inefable vida!

No llores por ser diferente; estarías llorando por ser más tú que el resto de las personas que te rodean.

ÁngEl

P.D.: Perdonad si os he parecido prepotente o egocéntrico. Es una reflexión y un recordatorio duro para mí. No pretendo dar lecciones, tan sólo repasar las que me ha dado a mí la vida. Yo no pretendo vanagloriarme de tener una vida dura; no la he tenido en comparación con mucha otra gente para lo que esto no es absolutamente nada. Y a esa gente la admiro y la apoyo.

domingo, 1 de septiembre de 2013

1 de Septiembre de 1939 - 1 de Septiembre de 2013: hace 74 años...

Hace 74 años...
                        ...comenzó la Segunda Guerra Mundial.


Fue tal día como hoy en la convulsa Europa de los años 30. Después del horror de la ''Gran Guerra'', el mayor conflicto bélico hasta la época, y todo lo que él causó, entre ello una tremenda crisis económica (la mayor de la Historia del capitalismo hasta la época) los europeos parecían removerse de nuevo, inquietos y belicosos, buscando un nuevo conflicto bélico que pusiera fin a todo lo que el dictado Tratado de Versalles en particular y el resto de Tratados de paz en general no pudieron cerrar para siempre. Así, bajo el férreo mando de líderes fascistas carismáticos, Italia y Alemania se habían lanzado ya, a principios de los años 1920 y a principios de los 30 respectivamente, a una carrera hacia una nueva política de rearme militar, autarquía, totalitarismo y expansión geográfica. Tanto Benito Mussolini (dictador de Italia ya en el año 1922)
Adolf HITLER
como Adolf Hitler (Führer de Alemania (III Reich) desde 1933) mostraban un enorme desacuerdo con todo lo ''acordado'' en el Tratado de Versalles, que puso fin a la Primera Guerra Mundial. En especial Alemania se veía muy ofendida, a parte de humillada, por las enormes reparaciones y castigos a las que fue obligada a someterse una vez vencida en la Gran Guerra. E Italia no consiguió todas aquellas ventajas que le habían ofrecido la Triple Entente (Francia, Rusia y Gran Bretaña) si se aliaba con ella en contra de la Triple Alianza (Alemania, Austria, Italia (hasta 1915)). Así, estos dos países destrozados por la guerra, humillados y bastante belicosos (todo hay que decirlo) tomaron el camino del totalitarismo de la mano de dos de los líderes políticos más destacados de todos los tiempos -Mussolini y Hitler- espléndidos oradores y carismáticos líderes. Con esto, el fascismo (''la tercera vía'') triunfaba en Europa, y la mayoría de países occidentales (Gran Bretaña, Francia, España (ésta más tarde)) se alegraban, al ver a un oponente capaz de pararle los pies al temido comunismo que se cernía peligrosamente sobre Europa, algo que no gustaba nada al capitalismo británico o francés. De hecho, tanto Mussolini como Hitler y sus camaradas adquirieron renombre y fama, a parte del apoyo de una gran parte de su pueblo, combatiendo a sangre y fuego a socialistas, comunistas, anarquistas y espartaquistas. Mussolini, en su
Benito MUSSOLINI
Marcha sobre Roma, demostró que sólo él, y sus camisas negras, podrían acabar con la huelga general convocada por los comunistas, y el Rey le concedió formar gobierno. Los nazis fueron una importante ayuda para la policía alemana cuando sofocaron las revueltas espartaquistas (comunistas) que se sucedieron en Alemania en los años 20. Es más, los mismos datos de las elecciones de Alemania de 1930 nos muestran un país completamente dividido en dos partes políticas radicalmente contrarias: el nazismo y el comunismo. Al final, como todos sabemos, se impuso el nazismo en Alemania, y con él, la sombra de la guerra empezó a llegar de Asia (donde ya había empezado con el ataque de Japón a China y con las guerras civiles chinas (también entre comunistas y nacionalistas)) hasta Europa, donde después de varias sacudidas y amenazas (verbi gratia: Guerra Civil Española (1936-1939), que sirvió de ''campo de entrenamiento'' para las potencias militares totalitarias europeas -Italia, Alemania y la URSS-; la anexión por parte de Hitler de los Sudetes (montes checoslovacos repletos de alemanes) en 1938, que originó la llamada Crisis de los Sudetes; y el Anchluss (anexión de Austria por parte de la Alemania nazi en 1938); y por parte de Italia, la guerra colonial con Libia y la conquista de Abisinia (por la cual salió de la Sociedad de Naciones, ya con Mussolini). Así, Europa era, una vez más, recordando al año 1913, un polvorín a punto de estallar. Y la mecha se encontraba cerca de Alemania, en Polonia. Aunque
Iósif STALIN
 (''El Hombre de Acero'')
quizás podamos decir que la mecha estaba en manos de Hitler... Éste no aguantó más y, cubriéndose las espaldas con un Pacto de No Agresión con la URSS comunista de Stalin (Pacto Germano-Soviético del 23 de Agosto de 1939) por el que se repartían ambos países la vecina Polonia y dejaba a Rusia invadir Finlandia, el 1 de Septiembre de 1939 la Werhmacht (ejército nazi) pasó las fronteras con Polonia y en pocas semanas invadió su capital, Varsovia. Daría así comienzo la Segunda Guerra Mundial. Francia y Gran Bretaña, quienes se habían comprometido a defender a Polonia en caso de agresión nazi, declararon la guerra a Hitler el 3 de Septiembre. Una nueva ''Gran Guerra'' daba comienzo en Europa. Una guerra, esta vez sí, a sangre y fuego, entre el bien y el mal, una guerra en la que sólo habría un ganador, y en la que el futuro de Europa se decidiría por muchos años. Así la veía Hitler, a parte de necesaria. Una guerra que cerraría, al fin, las viejas heridas que no cerró la P.G.M., aunque lo hiciera con más sangre.

  La guerra duró casi 6 años. Tantos como millones de judíos fueron aniquilados por el régimen nazi y sus aliados en esos años. Además, murieron más de 64 millones de personas, entre civiles y militares, sobre todo rusos.
  Una guerra que nos ha dejado grandes batallas, de las más grandes de la Historia, y también grandes técnicas, armas, tecnologías, generales y proezas nunca antes hechas por el hombre, y que son un ejemplo de hasta dónde podemos llegar si de conservar nuestra vida se trata. Hasta dónde puede llegar nuestra imaginación cuando estamos en un momento de vida o muerte, o hasta dónde estamos dispuestos a resistir, o hasta dónde llegan nuestros límites, unos límites que, sin duda, se pasaron completamente en este período de nuestra Historia, y que, sin lugar a dudas, se volverán a pasar no sabemos si en un futuro lejano o cercano.
  Ejemplos rápidos y claros de esto que hablo es la invasión de Francia (Blitzkrieg), la Operación Dinamo (evacuación de Dunkerque), la batalla de Las Ardenas, la Batalla de Inglaterra, Stalingrado, la guerra de África, la Operación Barbarroja (invasión de la URSS), Leningrado, Normandía... Rommel, von Ribendrop, von Stauffenberg, Mac Arthur, Montgomery, Goring, Goebbels, Himmler, Sper, Churchill, Roosvelt, Truman, De Gaulle, Patton, Petain, Stalin, las bombas atómicas, las divisiones Panzer alemanas, los V1, V2... Etcétera, etc, etc...
  Pero el invento más ingenioso y el más, sin lugar a dudas, asqueroso y cruel de toda la guerra fue,
La imagen habla por sí sola.
paradógicamente, uno que no sirvió para la ''guerra'' como siempre la hemos entendido. Hablo de otra guerra. Una guerra étnica. Las guerras étnicas sí son a vida o muerte. Suponen el aniquilamiento total de otra raza. Los nazis se propusieron aniquilar a los judíos, y casi lo consiguen en parte gracias a este invento del que hablo: las cámaras de gas. Esto sí es imaginación. Da asco que el hombre pueda imaginar cosas de esta índole, pero el caso es que así está. Y no sólo eso: hacer lámparas con piel humana, alfombras con pelo humano, pisapapeles con cabezas humanas, jabones con grasa humana... Es todo un infierno en vida, señores/as. Y no hay que darle la espalda. Hay que recordarlo; hay que grabarlo a sangre en nuestra memoria, tan firme y fuerte como que es un horror. Sólo así podremos intentar que no se vuelva a realizar.

  No me explayo más, que como véis, a mi la Historia me encanta y me pongo a hablar de ello y no paro (bueno, para cuando ya no sé más...). Pero ahora paremos ya. Ya hemos tenido suficiente horror por hoy. Pero ojo... ¿Habéis visto Apocalipse Now? Una de las últimas escenas, y también la última, se oye la voz de hombre moribundo diciendo <<El horror... El horror...>> Es un hombre que ha visto demasiadas cosas horribles en su vida. En plena guerra de Vietnam... Mirad los estadeunidenses: tan asustados por el holocausto nazi, pero después ellos no dudaron en tirar bombas de nápal y demás armas químicas en Vietnam, cuando no era su guerra... Ya casi lo hacen en Corea, si no llega a ser porque el Presidente mandó al viejo Mac Arthur (si, el de la guerra con Japón, el que sale en una foto con HiroHito) a darse unas merecidas vacaciones... En fin. Así es la vida. Un día me espanto con algo que alguien comete, y al día siguiente lo cometo yo. Y en esto somos todos expertos.
  Actualmente, el mundo está bastante agitado. La mejor profesora de Historia que he tenido dice que vamos camino de una Tercera Guerra Mundial. Dios nos libre de ello. Sin embargo, también dice que es la única manera de salir de la gran crisis en la que nos hemos metido. ¿Puede ser esto cierto? Yo creo que sí. Pero esto lo dejamos ya para otra entradilla... En cualquier caso, comenten señores/as lectores/as... De una guerra hay muuucho que opinar; pero nunca debemos olvidar que, como bien apuntaba Hegel, hay que darse cuenta de que si juzgamos la Historia, antes debemos tener muy presente la circunstancia, el contexto histórico en el que, por ejemplo, ya que es nuestro caso, vivieron los nazis, y los europeos de la primera mitad del S. XX. Una vez más, el ambiente vuelve a ser determinante (y esto ya para otra entrada ;)).

ÁngEl

P.S.: Ya me estoy frotando las manos pensando en las entradas futuras que publicaré hablando de todos estos temas: las dos guerras mundiales, las dos ideologías contrarias, los totalitarismos, la política, la economía, los héroes de la guerra, el Holocausto... en fin, que no sé si mi ambición podrá verse aquí plasmada... A ver si tengo tiempo... Yo no prometo nada...