domingo, 13 de octubre de 2013

Nuestro día: 12 de Octubre de 2013


Esta es la música que representa a todas las personas que viven, unidas, en un mismo territorio, bajo un mismo Estado, con una misma lengua y una común Historia.


Esta es la bandera que representa y aúne a todas las personas cuyo adjetivo siempre fue, es y será, ESPAÑOL.


Este escudo tan bonito es el que une y representa la común Historia de las comunidades que forman nuestro pueblo: León, Castilla, Aragón, Navarra y Granada. También aparecen distintivos complementarios de nuestra Historia nacional: las columnas de Hércules (mitológicamente, una en Tarifa y otra en África; el ''Plus Ultra'' (''más allá'', referente a que más de allá de esas columnas no se conocía nada); la flor de Lis borbónica en el centro y la corona real, símbolo de la monarquía). Todo UNIDO.



Estas dos personas son Su Majestad don Juan Carlos I y su hijo y heredero, el Príncipe Felipe. Representantes de todos nosotros, los españoles, vayan donde vayan.


Esto es el idioma español. Histórico, internacional, el segundo en el mundo en hablantes.
Y de paso, la Constitución Española de 1978, vigente actualmente. Aquel texto que debe ser la norma suprema de un Estado en democracia. Aquella norma que rige por igual [¿?] a todos los que la votaron y a sus herederos y conciudadanos y compatriotas.


Y esto es ESPAÑA
Nuestra Patria.
En este mapa aparece dividida en sus Comunidades Autónomas. No he encontrado un mapa de España en Internet sin demarcaciones territoriales políticas...

************

Himno, bandera, escudo, Monarquía, lenguaje propio y Constitución democrática, territorio bien definido.
¿No es esto una nación? ¿No es esto una Patria?

Pues no.
Nos falta algo...


EL PUEBLO.
Sin pueblo no hay país.
Sin leyes no hay Estado.
Sin un pueblo patriota no hay NACIÓN. No hay PATRIA.

¿Qué es España? ¿Un simple maremagnum de gentes unidas tan solo por un deseo de enriquecimiento personal y egoísta, por una casualidad o no del destino de haber nacido aquí, por una vagancia extrema o incapacidad de cambiarse de lugar donde vivir?

¡¡¡NO!!!

Es España una unión de pueblos algo heterogénea, sí; que han vivido y convivido juntos, en el mismo territorio unas veces, bajo las mismas leyes e instituciones otras; que han formado un mismo bloque a lo largo de las líneas curvadas de la Historia; que han luchado, han muerto, han vivido, por unos mismos ideales, por unos mismos sueños, por unos mismos miedos; que han desarrollado una misma lengua común y otras tantas particulares; que se han consolidado, al fin, bajo unos mismos acordes, bajo una misma bandera, bajo una misma Monarquía, bajo unos mismos símbolos, bajo unas mismas leyes. Es España una unión de pueblos vecinos y ya hermanos. Y la unión, todos lo sabemos, hace la fuerza.

España es una nación. Una nación es lo que es su pueblo. ¿Cómo es el pueblo español?
Desgraciadamente, no es muy orgulloso de su apelativo de ''español''. No por ahora. Pero hoy, chicos y chicas, hoy... ¡¡HOY ES NUESTRO DÍA, HOY HA SIDO NUESTRO DÍA, EL DÍA DE ESPAÑA, Y POR LO TANTO, EL DÍA DEL PUEBLO ESPAÑOL!!
¡Hoy, todos los que aún nos sentimos patriotas, nos sentimos honrados de formar parte de tan glorioso proyecto que se convirtió, hace ya mucho, en hecho, hemos dado la cara, hemos mostrado nuestros sentimientos, le hemos dicho a los separatistas, a los que prefieren vivir solos, que somos una unión, una unión que se ha fraguado con miles de gotas de sangre, con miles de gotas de sudor, con miles de almas, de hechos, de leyes y de reyes, de batallas, de concilios, de palabras, de argumentos! Una unión que no dejaremos que nadie deshaga. 
No enterraremos España porque aún no nos toca morir. Y por eso, compatriotas españoles, debemos, es nuestra ocasión, es nuestro momento, el momento en que la Historia se muestra dudosa de si seguir un camino o el otro; el momento en que el cartógrafo no sabe si seguir por arriba o por abajo, por la derecha o por la izquierda. Es el momento de que el PUEBLO, el PUEBLO ESPAÑOL, pida, y si es necesario robe, o combata, la palabra en la Historia y maneje la mano del cartógrafo, dibujando la línea por donde debe seguir esta nación. 
Debemos hacerlo ya, porque las grandes decisiones, los grandes hechos, no admiten demora. Y debemos hacerlo unidos, porque unidos nacimos, unidos vivimos, y unidos, por nuestra sangre, moriremos.

Así habla un patriota. Un patriota que no es fascista, que no es facha, que no es franquista.
Tan solo un ciudadano más, una persona más que tiene conciencia de dónde vive, cómo vive, con quién vive, por qué vive, y para qué vive. Alguien al que le importa un proyecto de vida en común, unos ideales, una Historia, una lengua, unos sentimientos, una geografía, unas ideas, una vida.
No me distingo del resto de vosotros por ser franquista ni nazi, pues no lo soy. Me distingo de vosotros tan sólo porque no me avergüenzo, y es más, me lleno de orgullo, energía, felicidad, satisfacción, al pronunciar en voz baja, alta, firme o cantada, ''VIVA ESPAÑA''. Viva, simplemente, mi país, mi nación, mi patria, mi pueblo. 

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Pero yo no sé por qué, el día de España, el ''Día de la Fiesta Nacional'', tengo que estar defendiendo a mi patria y a mis compatriotas. Bueno, sí sé por qué. Por eso:


Hace más de mil años, luchamos contra un invasor musulmán, extranjero, en concreto arábigo, que primero se mostraba unido, y era fuerte y poderoso, más fuerte y más poderoso que los pequeños núcleos que eran hispanos, divididos y débiles.
Más tarde, hace unos 900 años, la situación cambió: el invasor se fragmentó, quedando dividido en varios pequeños reinos, llamados taifas, que eran fuertes muchas de ellas, pero que, al lado de los hispanos reconquistadores, que se empezaban a unir poco a poco, no opusieron mucha resistencia, y cayeron uno por uno.
Si nos acercamos hasta los 500 años hace, vemos un mapa peninsular dominado por un gran reino unido, y un escollo independiente en el sur que no aguantará la presión y acabará siendo absorvido por aquél. También un pequeño territorio independiente en el norte que será, lógicamente, incorporado al gran reino.

A lo largo de entonces, hemos crecido, hemos dominado Europa y América, lo hemos perdido, nos hemos sublevado contra invasores y contra nosotros mismos, y por último, hemos luchado pueblo español contra pueblo español en varias veces en cien años, y hemos dado golpes de Estado y hemos creado dictaduras y nos hemos asesinado, solo por ser azul o por ser rojo. Y nos hemos llenado de rabia y venganza y no nos estamos dejando vivir en paz. Y nos hemos venido abajo y, cuando una nación pierde el ánimo, entonces pierde en norte, pierde un sueño, un deseo, un proyecto de vida en común. Y entonces hay quien quiere separarse y seguir solo un pedregoso camino.

Por esto me apeno hoy, precisamente hoy, que es mi día, que es vuestro, nuestro día.
El día de ESPAÑA.
Porque hay quien intenta que España se nos derrumbe, que se nos desguace poco a poco.

Y por ello, españoles, tenemos que luchar, tenemos que gritar que no, que no aceptaremos chantajes, burlas, mentiras ni falacias. Tenemos que demostrarnos a nosotros mismos y al mundo, a todo aquel ser viviente que quiera escucharnos, que estamos aquí por algo, que queremos vivir juntos, que queremos morir juntos, que respondemos con orgullo a nuestro nombre y a nuestro adjetivo, que somos españoles, y que nadie hará que dejemos de serlo.
Por unas notas, por una bandera, por una Historia, por una lengua, por unas leyes e instituciones comunes, por un territorio, por un pueblo.
Por nuestros padres, por nuestros hermanos, por nuestros abuelos, por nuestros primos, por nuestros tíos, por nuestros amigos, por nuestros compañeros, por nuestros conocidos, por nuestros hermanos de Historia y de Patria, POR TODOS NUESTROS COMPATRIOTAS.


¡¡Arriba, España!!
¡¡Levanta!!
Ruge.

ÁngEl

P.S.: Sé que este artículo no ha sido publicado el 12, si no el 13 de Octubre. No importa. Debería haber salido el 12. Pero es válido para cualquier día del año, porque cualquier día debemos sentirnos españoles y defender nuestra nación. Viva España.

lunes, 16 de septiembre de 2013

De imponer la igualdad en la diferencia y ser compatibles (Parte I)

Suena a paradoja, a falacia, a locura o a tontería. Imponer la igualdad en la diferencia y además, siendo compatibles. Es como mezclar el blanco y el negro y apreciar perfectamente los dos colores: improbable [rehuyo el término ''imposible''; un verdadero filósofo no lo utilizaría, a mi modo de ver]. Pero no. Aún no estoy tan loco, y afortunadamente, no soy tonto. Sé que es improbable. Pero veamos porqué puede pasar a ser probable, si dejamos la cuestión en manos de un filósofo loco que medita sobre la abrumadora existencia de sus contemporáneos y la infinitud complejísima de la realidad exterior envolvente al sujeto en sí, por cuanto existe, y por cuanto no existe, y al resto de sujetos que crean la circunstancia vital del camino del vivir y la pompa de la existencia.
  Ejem...

  Un día, lo que hoy entendemos por ser humano se dio cuenta de que no era lo mismo ser un ser humano con una cosa en la entrepierna que ser un ser humano con otra cosa diferente en la entrepierna. Y así, ambos seres humanos que diferían en la materia ''entrepierna'' tomaron conciencia de que no eran iguales en el espacio que ocupa su entrepierna. Y se sorpenderían, me imagino [yo lo hubiera hecho, pero nunca se sabe... esto es casi pura especulación... vamos, que si pudiera leer Hume mi blog lo mandaría ''a las llamas''...]. Y luego, estos dos seres humanos iguales pero diferentes en la entrepierna se dieron cuenta de que, fruto de esa diferencia, surgían otras muchas. Que, por ejemplo, un ser humano sangraba una vez al mes sin morirse, y hacían lo mismo el resto de seres humanos que tenían ''algo'' específico en la entrepierna. Y los que tenían otra cosa no. [Y se acabó, joder, tanto rollo edulcorado...] Así que los seres humanos tomamos conciencia de que no éramos todos iguales. De que había diferencias importantes entre nosotros, en su mayor parte biológicas. Y éstas diferencias biológicas marcaron el límite entre lo después denominado ''varón'' y ''mujer''. Y también estas diferencias biológicas condicionarían el puesto de cada persona en el sociedad, ya fuera una sociedad prehistórica no desarrollada como antigua y desarrollada. Osea, coño, que los seres humanos no somos todos iguales: hay hombres y hay mujeres.
  Ésta diferencia se ha venido acentuando tanto por el ser humano a propósito como por el humano sin propósito. Es decir, que hemos separado a los ''dos sexos'' de seres humanos a lo largo de toda la Historia. Y lo hemos hecho, principalmente, en la sociedad. Así, la mujer se ha encargado de unas cosas, y el hombre de otras, dentro de la sociedad: política, castas, costumbres, hogar, ocio... También en la religión. Y también  en la cultura. Las diferencias entre los dos sexos no han hecho más que acentuarse y separar así, poco a poco, uno de otro. Sin embargo, no han llegado a hacerlo: ambos son necesarios para la continuidad de la especie que encarnamos (homo sapiens) y ambos lo sabemos. Un hombre no puede procrear por sí solo, y una mujer tampoco puede tener hijos sola. Pero ¡ojo! Sí un sexo ha podido dominar sobre el otro. Porque, y aquí viene lo interesante, a lo largo de la mayor parte de la Historia de la Humanidad (es decir, nuestra jodida Historia), en un promedio global de todo el territorio de la Tierra etc, un sexo ha ''dominado'' sobre el otro. Y ese sexo ha sido, y prácticamente es (y aquí viene el meollo del asunto) el sexo masculino. El primer sexo o sexo fuerte, según la brillante intelectualidad humana [masculina, por cierto] occidental. Y así, el hombre ha dominado relativamente y no relativamente a la mujer desde hace milenios, amparándose en su mayor fuerza física, valentía, y otras variables que constituyen la llamada ''virilidad'' y que parece que han hecho al hombre superior a las mujeres. También se ha amparado en los llamados argumentos de autoridad, siendo ejemplos de éstos el reconocido filósofo griego de la Antigüedad  Aristóteles (quien decía que la mujer es un ''hombre imperfecto'') u otros filósofos y teólogos del medioevo como Santo Tomás de Aquino. No es extraño el hecho de que en Europa no hayan surgido filósofas importantes y reconocidas. Bueno, sí que es extraño. Lo que no es extraño es que los hombres las hayan tapado, pues filósofas, haberlas, las había, y las hay, si bien menos que filósofos. [Pero no introduzcamos esta ''guerra de sexos'' en la Filosofía, por favor]. 
  Qué curioso.
  Por qué el hombre ha mandado sobre la mujer en la Historia más reciente (y con ''reciente'' me refiero a dos o tres mil años antes de nuestro año actual) es algo que me interesa y me fascina. ¿Qué ha tenido el hombre que no haya tenido la mujer? ¿Por qué no la mujer se ha levantado antes contra esta ''dominación''? ¿Por qué no triunfó la sociedad matrialcal imperante durante una parte de la Prehistoria en algunos grupos de población? Todo esto me lleva a pensar que para nosotros, echando un vistazo a la Historia, e incluso a nuestra propia época, el Siglo XXI, nos es meramente INCONCEBIBLE que sea la mujer la que ''mande''. A mí por lo menos. ¿Por qué? Simplemente porque el orden que actualmente impera en el mundo humano no me parece compatible con el orden que impera en la psicología femenina. [Por favor, si algún psicólogo o filósofo con criterio me leyera, que me corrija si no son ciertas estas barbaridades fruto de la impunidad de que disfruta mi razón teorizando libremente...]. Pues así es. El orden global, el orden reducido y agrandado al concepto de ''orden social mundial'' que está sobre y en nosotros actualmente no concuerda con la mente y el orden femenino. Es decir, que de ''haberse impuesto'' las mujeres en la sociedad, ésta sería muy muy distinta a como es ahora (y eso ninguna mujer feminista me lo puede negar... ¿no es así?).
  No me imagino a un montón de mujeres avanzando contra otro montón de mujeres portando estandartes y espadas, y cortándose las manos y las cabezas en cruentos combates por la Reina y por el Reino. No me imagino a mujeres confesando y acusando de pecadores a hombres o mujeres en una iglesia. No me imagino a mujeres trabajando duramente todo el día y a hombres cuidando a sus hijos y haciendo la comida, como si fuera ésto lo más normal y lo más corriente. No me imagino a mujeres pegándose en altos rings y siendo televisadas y vistas por mujeres con cervezas en la mano. No me imagino a mujeres jugando al fútbol y acudiendo en tropel a los estadios. Y no me imagino a mujeres amenazándose con hundir el mundo en un mar de bombas nucleares. No. Es difícil. Es otro orden. Un orden masculino. No uno femenino.

  Así, lo siento, queridas mujeres: la Historia está levantada sobre los hombros de los hombres; está suspendida sobre sus decisiones y su sangre. Y el mundo y el orden actual, así como la Historia misma, están hechas a imagen y semejanza del hombre. Para lo bueno y para lo malo.
  Esto es, quizás, exagerar un poco. Pero en todas las aproximaciones, en todas las medias, en todas las estimaciones y en todos los cómputos totales se tiene que exagerar para aproximar y quedar un resultado más o menos homogéneo e inteligible. Afortunadamente, ahora la mujer es mucho más libre, y podemos decir que no está ''doblegada'' bajo los hombres... Al menos en una buena parte del planeta.
  Actualmente, la mujer no está subyugada al hombre. No es palpable y fácilmente visible como hace no tantos años. Sin embargo, la mujer aún sigue subyugada bajo algo. No bajo el hombre. Pero sí bajo el orden. Bajo el orden del hombre.
  Esto último suena altamente feminista, e incluso hembrista. Puede ser. Pero para mí es la realidad. Y ¡¡antes de que ninguna lectora me ponga verde o grite histérica ''¡¡Viva la revolución de la mujer!!'' haré unas aclaraciones!! La mujer, a mi entender, sigue subyugada. Pero esta vez bajo el orden. El orden del hombre. Pero es que también el hombre está subyugado bajo el mismo orden, bajo el propio orden. Bajo el sistema. Tanto hombres como mujeres están absorbidos por el sistema. Un sistema creado por el hombre y que ha evolucionado. Y que ha atrapado a hombres y a mujeres. Más a mujeres. Pero también a los mismos hombres. Y esto es ley de vida. Somos enanos que creamos un mundo grande, y éste nos atrapa. Y así es. Pero puede ser así en igualdad. O puede ser así con un sexo algo por debajo del otro, como ahora.
  Y yo quiero que sea en igualdad. Porque, señores y señoras, a pesar de todo lo conseguido a lo largo de nuestra Historia por el movimiento feminista, seguimos sin igualdad. La igualdad está en muchos papeles, en muchas leyes, en muchos mítines y en muchas mentes. Pero no está en la calle. No está entre nosotros. La igualdad no puede estar en nosotros porque evidentemente no somos iguales (¿recordáis lo de la entrepierna?). Pero puede estar entre nosotros. Y no lo está. Ahora, que no nos podemos quejar. Hace años la cosa estaba bastante peor... 

  Aprendí en clase de Filosofía que el ser humano se había ''escapado'' de la evolución biológica (aquella teoría de Darwin tan sumamente interesante... [y no es sarcasmo ni ironía]), pero que ahora está inmerso en la llamada ''evolución cultural''. Es decir, que el ser humano ha creado la cultura, que es la información que se transmite socialmente. Y la cultura, es decir, esta información, evoluciona. Con ''evolucionar'' entendemos a un proceso de acumulación de información y de cambio de esa información que se sigue acumulando y cambiando... Es maravilloso, ¿verdad? Pero bueno, dejemos estas clasecitas de Filo para otras entradas... Pues la cultura no siempre ha sido la misma. Así, unas veces la mujer ha estado más subyugada y otras menos, e incluso seguro que alguna vez ha sido la ''regidora''. Pero la cultura no es el factor determinante. ¿O sí? ¿Podríamos, mediante la cultura, dar un cambio al orden viril impuesto y establecer una sociedad igualitaria? ¿O deberíamos hacerlo sin la cultura, y por las armas y la violencia? Hagamos un experimento... Seguro que un hombre elegiría, o al menos creería que sería más efectivo, hacer ese cambio mediante la violencia. Y una mujer lo haría mediante la cultura. Pues así es el orden. No hay concordancia entre la psique masculina y la femenina. Por lo tanto, el orden masculino no concuerda con el femenino [una vez más, generalizo quizás en exceso, pero no puedo hacer otra cosa, sólo pedir perdón por ello...].
  Y lo que quiero, y voy a decirlo ya de una vez, demonios, es nada más y nada menos que una sociedad igualitaria. Un orden igualitario. Justo. Entre el hombre y la mujer. Y una convivencia amable y sensata.
  Es pura utopía, o casi una utopía; creo saberlo. Pero bueno. Está en la Naturaleza de las personas creer en sueños improbables... Por otra parte, si hace miles de años, y con la evolución cultural, se ha creado un orden basado en la ''hegemonía'' del hombre [y sigo exagerando], ¿por qué no va a crearse un orden basado en la igualdad, o en la ''hegemonía'' de la mujer? Éste segundo lo veo más difícil y menos próspero, aunque reconozca que a muchas mujeres les guste. Pero es mejor, sinceramente, el orden basado en la igualdad de sexos. Y se acabaría así la odiosa ''guerra de los sexos'' tan pesada. Por otra parte, si hacemos caso a Hegel y a su dialéctica... lo que toca ahora es la hegemonía de la mujer, y tiempo después, la hegemonía de la igualdad. Pero el ser humano es algo extraordinario. Y como tal, está en su derecho, y en su naturaleza extraordinaria, hacer cosas extraordinarias. Y construir un orden igualitario respecto a sexos es un hecho extraordinario.
  Ya no me queda más que terminar de aclarar el título. Lo que pretendo es ''imponer la igualdad en la diferencia y ser compatibles''. Es decir, ayudar a que el hombre y la mujer se reconozcan de una vez por todas como iguales en su marcada diferencia. O sea, construir una sociedad en la que el hombre y la mujer sean iguales respecto a los niveles y valores sociales, pero siguiendo siendo diferentes respecto a su biología y psicología.

  No somos iguales. Pero nos podemos tratar con igualdad.
  Biológicamente y psíquicamente no somos iguales. Pero socialmente podemos serlo.
  Acabar con el machismo y la desigualdad entre sexos. Encontrar un equilibrio. Un equilibrio de paz y convivencia feliz, relativamente. Porque algo tan diferente como un hombre y una mujer siempre tendrá sus diferencias y siempre habrá problemas por ello, discusiones... A los que ganará, cómo no, el amor y la voluntad de la especie. La de procrear, trascender, perpetuar tu especie y tu linaje.
  Yo, hombre, sueño con una sociedad igualitaria entre hombres y mujeres. Sin eliminar nuestras diferencias, porque son lo que nos caracterizan. Pero imponiendo tolerancia y con ella igualdad.
  Sin pasarse de un lado ni de otro.
  Es difícil. También improbable. Pero puede dejar de ser improbable si las circunstancias y las mentes pensantes son las adecuadas...
  Lo último que me falta de este discurso feminista es gritar ''¡Viva la Revolución de la Mujer!'', grito que he oído varias veces. Seguro que muchos, sobre todo el público femenino, lo esperáis. Pero no lo voy a hacer. No lo pienso hacer; porque no lo comparto. Mi particular grito es

¡Viva la Revolución de los Sexos!

[Hala, ya podéis despotricar contra mí...]

Una fortaleza construida con piedras diferentes y una misma argamasa.
Una sociedad de hombres y mujeres unidos por la igualdad.

ÁngEl

P.D.: Para aquellos que me conocen... Sí, puede que haya cambiado algo de opinión respecto a este tema. Pero seguiré defendiendo igual que antes la virilidad y los derechos y deberes de los hombres, y lo que creo justo de los hombres y las mujeres. No creáis que habéis vencido completamente respecto a mis ideas previas... Igualdad. No perfecta. No todo mujer. Menos lobos, caperucita...

domingo, 15 de septiembre de 2013

EFÍMERAS REFLEXIONES: La alimentación humana, excesiva.

''¿Comemos para vivir, o vivimos para comer?'' no es un pensamiento sólo mío. Es una pregunta ampliamente difundida. Y que da mucho que pensar.

A mí me ha dado una pequeña reflexión: miremos donde miremos, no vemos más que comida. Comida, alimentos, cocinas, bebidas, gente comiendo, gente cocinando... Está bien que es lo que debemos hacer para sobrevivir, y que somos muchas personas en el planeta, pero... ¿No creéis que nos estamos pasando un poco con esto de la alimentación? Cada vez compramos más comida; cada vez comemos más. Antes era por placer, ahora por necesidad. Porque nos gusta. Y este gusto se convierte luego en necesidad (el estómago se acostumbra...). Nos pasamos comiendo. Luego, diabetes, problemas de obesidad... Y poco deporte. 
Todo esto me lleva a una conclusión: el ser humano es incontrolable. Y es incontrolable porque no tiene a nadie que le controle. El ser humano es el poder. Y el poder controla. No se controla.

ÁngEl

jueves, 12 de septiembre de 2013

Hasta los cojones de los catalanes. ¡Viva España!

Hoy más que nunca antes estoy hasta los cojones de los catalanes.
 Ayer fue 11 de Septiembre.
   El día en que Mahatma Ghandi comenzó su movimiento de No Violencia.
   El día en que la Emperatriz Sisí murió asesinada por un anarquista.
  El día en que el general chileno Pinochet terminó con el gobierno socialista de Allende con un golpe de Estado.
  El día en que los islamistas destruyeron las torres gemelas de Nueva York y con ellas miles de vidas humanas inocentes.
   El día en que las tropas borbónicas del duque de Berwick tomaron Barcelona tras más de un año de asedio, en el contexto de la Guerra de Sucesión Española (1700-14).

 Hoy mi corazón llora. Llora, y mi razón grita. De pena, de dolor, de impotencia, de rabia, de desconsuelo, de amor. De amor a una nación. De ver cómo la humillan. Cómo la rechazan. Cómo la odian. Y sobre todo, DE VER CÓMO NADIE HACE NADA POR EVITARLO, O AL MENOS POR DEFENDER A SU PATRIA.
 Vivo en un país de ciudadanos sin madre. Sin conciencia de nación. Sin lealtad. Sin amor a su pueblo. SIN PATRIOTISMO.
 Vivo en un país de hipócritas, de sinvergüenzas, de vagos, de maleantes, de cínicos, de apátridas, de egoístas, de caraduras, de gente que no quiere problemas, que no quiere trabajar para mantener a su país unido. De resignados. De cabreados y de impotentes, como yo. Pero nunca resignación. ¡¡NUNCA!! Aunque yo no tenga el poder de actuar sobre mis camaradas, sobre mis compatriotas, siempre seguiré defendiendo mi patria. Aunque nadie me escuche y mis llantos se oigan sólo reflejados en los corazones de los verdaderos patriotas, no dejaré de luchar. Aunque mi lucha sólo tenga un combatiente a mi favor, sólo yo, y muchos en contra, no dejaré el campo de batalla hasta que mi corazón se pare. Y entonces, en un último aliento vital, pronunciaré dos nombres. Y moriré feliz, porque para un verdadero patriota dar su vida por su patria no es un derecho, es un deber si llegara el momento. Y afrontaría el deber como si fuera un deseado derecho. Aunque nadie me entienda, y muchos se rían o se metan conmigo, no detendré mi lucha. ¡¡LA AGRANDARÉ!!

 Hoy se ha ''celebrado'' en una de nuestras pequeñas Españas una jornada por la secesión de nuestro país. Romperlo. Separarlo aún más de lo que hoy ya está. En Cataluña llevan meses con la cantinela de la independencia. Y hoy esta canción ha sonado muy fuerte. Mucho. Espero que haya sonado tan fuerte que España entera haya vibrado. Que esta bella piel de toro se haya estremecido. Porque quizás así despierten todos los españoles que estaban dormidos. El Gobierno y los medios de comunicación les cantan una cuna, y ellos/as se duermen. Ahora los catalanes les gritan al oído y, esperando que no sean sordos/as, despertarán. Eso espero. Porque se podía decir aún más alto pero no más claro: muchos, y esta vez sí, parece que MUCHOS catalanes quieren la independencia YA. Vamos, españolitos, despertad... Vuestra nación se hunde y vosotros seguís dormitando en vuestros camarotes... Vamos, españolitos, espabilad... Una parte de la tripulación se va. Se separan. Vamos, españolitos, gritad... Demostrad que sois hijos de vuestra gloriosa Historia y vuestra gran nación y no dejéis que se hunda. Pero nada. Las voces son en vano. Los españoles no hemos despertado de momento. Me alegraría que lo consiguieran estos catalanes. Que despertaran a una bestia dormida...
 En el día de 11 de Septiembre de 2013 se han celebrado diversos actos en Barcelona y en toda ''Cataluña'' a favor de la independencia de esta Comunidad Autónoma del Estado Español, como dice Artur Mas [ese maldito cabrón...]. Ofrendas de flores por los ''patriotas catalanes'' caídos en el asedio a Barcelona en 1714, manifestaciones y actos institucionales repletos de gritos de independencia y senyeras, las banderas independentistas catalanas (las cuales, por cierto, tienen una estrella comunista...). Y una ''cadena humana'' que iba desde el norte hasta el sur de Cataluña por el Mediterráneo, a la que, según qué fuentes acudamos, acudieron más de 600.000 ó 1.600.000 personas... Bueno. España observa con sus lentes viejas y sucias estos espectáculos. Y los culitos de los españolitos están muy agusto en su sofá viendo la peli de la tres o el programa basura de la cinco o el programa de la uno... Y sus gargantas están muy bien hablando con sus familiares y con sus amigos tomando cañas en un bar. Y su dinero... ¿Dónde está su dinero? Éste también se ha ido. O mejor dicho, lo hemos perdido y nos lo han robado. Como nuestra vergüenza. Y lo peor de todo es que lo hemos hecho, en su mayor parte, entre nosotros. Esto es ya indignante no, lo siguiente. Y me dá asco. Y pena.

 Un pueblo que no es capaz de levantarse para defender a su nación, a su país, a su patria, a su Estado, en definitiva, un pueblo que no es capaz de levantarse para defenderse a sí mismo, contra sí mismo además en este caso, está abocado al más absoluto desastre. Es un pueblo sin fe; un pueblo sin amor patrio; un pueblo carente de una madre, de una protectora, de un ideal de vida, de una causa común y suprema por la que morir y por la que levantarse cada mañana cada vez más cansado, cada vez más indignado, cada vez más jodido. Un pueblo sin amor a su patria es un pueblo ciego y torpe. Un pueblo que ni siquiera puede defender a su patria  es un caos. Y del caos alguna vez surgió algo... y luego el orden. Así debe ocurrir. 
¡Españoles! Levantémonos con fuerza y tesón para defender a nuestra nación. Levantémonos con espíritu, con lágrimas en los ojos y rugidos del corazón, para seguir unidos. Levantémonos cansados, oprimidos e indignados, pero levantémonos para reclamar nuestro orgullo y nuestra integridad, que son una vez y otra y otra violadas. Levantémonos por nosotros, por nuestros hijos y nietos, por los que mueren y por los que morirán, para que lo último que vean sea un país con ganas de luchar en el mundo, y por los que nacen y nacerán, para que vivan en un sitio mejor, para que crezcan en los brazos de una madre que les amamante y les dé protección y calor, y les haga fuertes; levantémonos por el pueblo español, para que no tenga que volver a escuchar más críticas, más insultos, más acusaciones, más prepotencias inadmisibles. Levantémonos por España, porque somos España.
 Y oigamos el rugido hispano, al albor de los días de lucha y lágrimas, y un escalofrío en el cuerpo nos recorra...  Y tan sólo un grito, un lema, una cántico, una unión...

¡¡VIVA ESPAÑA!!

 No tengo más que decir por hoy. Aunque esté triste. Aunque mi corazón y mi razón lloren. Aunque desee descargar mi ira contra los independentistas, no voy a decir nada más por hoy. Ahora es la nación la que debe hablar, la que debe rugir con la fuerza de nuestras gargantas, la que debe golpear con la ira de nuestros puños si fuera necesario, la que debe teñirse con la sangre de su pueblo que muere por defenderla. Si nos piden dinero, daremos dinero. Si nos piden gritos, daremos nuestras gargantas. Si nos piden sangre, daremos nuestros cuerpos. Lo daremos

Todo por la Patria

Y sin más que añadir que

¡VIVA LA REVOLUCIÓN ESPAÑOLA!

ÁngEl

P.D: No sé si alguien llegará a leer entera esta entrada. No sé si alguien se sentirá igual que yo al escribirla. Ya tengo pocas esperanzas.

martes, 10 de septiembre de 2013

EFÍMERAS REFLEXIONES: Dualidad humana.

No se podía inaugurar sección con mejor tema que éste... ¡Vamos allá!


El hombre vive en una dualidad. Entendemos por dualidad a una visión de la realidad dividida en dos partes. Así, el hombre (la persona) es dos cosas a la vez: por una parte, una piltrafa, una cosa insignificante en la inmensidad del Universo, en la infinitud de la vida y la realidad. Por otra parte, es algo maravilloso, porque tiene conciencia de ello, de que no es casi nada respecto a lo que lo contiene, de que un día morirá y todo se acabará. Y, fruto de esta dualidad, nace la Filosofía. Así nos preguntamos. Porque nos asombramos. Porque tenemos conciencia. Y porque somos una mota de polvo en algún lugar dentro de un viejo armario tirado en una esquina del desván de una casa cerrada...

ÁngEl

Aviso: cambio de nombre

La recién creada sección ''Efímeros pensamientos'' cambia de nombre. Se llamará ''EFÍMERAS REFLEXIONES''.

Razón: me parece más apropiado ''reflexiones'' al ser los pensamientos la base de éstas, es decir, considerando un pensamiento como por ejemplo ''Pienso, luego existo'', con éste y otros más entrelazados, se crea una reflexión, en este caso, ''podemos dudar de todo, pero no podemos dudar de que existimos, pues pensamos. Así, ponemos al hombre en medio del tablero de la vida. E inventamos la subjetividad''. Bueno. Como ejemplo nos vale.
  Es decir... lo que iba a publicar bajo ese nombre no son pensamientos (juicios cortos) si no un conjunto de pensamientos que dan lugar a algo más complejo y elaborado: una reflexión.
  Así pues, perdonen las molestias, señores/as lectores/as... No lo pensé bien. No lo reflexioné bien. Humm... pecata minuta.

ÁngEl

lunes, 9 de septiembre de 2013

De nuestra educación (un breve repaso por su podredumbre)

Nuestra educación, es decir, el grueso de instituciones, colegios, institutos, universidades etc, materias y disciplinas, profesores y demás profesionales y leyes, es decir, esto que llamamos ''Educación'' con mayúsculas y que es reformado cada cuatro u ocho años, está podrida.
Está podrida porque se renueva cada año, pero se renueva, en muchas ocasiones, para peor, y se renueva superficialmente, es decir, sin tocar en profundidad aquellos puntos que la corroen, como las vigas gastadas de madera que sostienen Venecia y que amenazan con pudrirse por completo algún día y derrumbar toda la ciudad. Así está nuestra pobre educación. Sólo se reconstruye la fachada; como mucho, las vigas o paredes, mobiliario, de las casas. Pero no se llega a sus cimientos, no se llega a sus bases, que son las que están podridas: su ideología, sus valores. Porque la educación tiene una ideología, como todo y todos. No es una ideología política, aunque muchas veces sí, si no una ideología personal. Unos valores que la sostienen. Unos valores que son los cimientos de todo el gran edificio de nuestra educación. Y estos valores están podridos. Y estos valores no se cambian con leyes ni con decretos, aunque esto puede ayudar si van por la dirección adecuada.
  Los valores podridos que sostienen nuestra educación son básicamente la vagancia y la equidad. La exagerada igualdad. La exagerada idea de querer ser todos iguales, de querer todos estudiar, de querer que todos tengamos las mismas oportunidades. Y esto está muy bien. Pero al pretender esto con tanto ahínco, hemos traspasado una línea: la línea del esfuerzo. Y ahora todos pueden estudiar, todos deben optar a carrera universitaria, sin importar el esfuerzo. Todos deben tener las mismas oportunidades, sin importar el esfuerzo. Se ha expulsado al esfuerzo de la educación. Se le ha desterrado. Y así, considerando que la educación es la base de la sociedad y del futuro, se expulsa al esfuerzo de la futura sociedad y de la futura carrera y vida laboral. Y antes un padre decía a su hijo: <<Si quieres llegar lejos, tienes que trabajar duro, que esforzarte mucho, hijo>>. Y ahora un padre se pelea con el entrenador de fútbol de su hijo porque éste le ha echado la bronca, y el padre quiere que su hijo se haga millonario con el deporte. Y un padre o madre discute con la profesora de su hijo/a porque no le ha aprobado, cuando quien tiene que aprobar es el alumno, y esforzarse para ello. Y así estamos. Antes se premiaba el esfuerzo; ahora se premia la mediocridad. Es un afán por la igualdad que raya en lo mediocre y hasta en lo cancerígeno. Y no exagero, porque sé de lo que hablo. Y de estos valores podridos, de esta célula cancerígena, nacen el resto de cánceres de la actual educación. Y esto solo se cura con un cambio de valores. Y todo esto lo dice un estudiante.

Anteponer el esfuerzo a la igualdad. Ésta es la clave de una buena educación.

ÁngEl