Nuestra educación, es decir, el grueso de instituciones, colegios, institutos, universidades etc, materias y disciplinas, profesores y demás profesionales y leyes, es decir, esto que llamamos ''Educación'' con mayúsculas y que es reformado cada cuatro u ocho años, está podrida.
Está podrida porque se renueva cada año, pero se renueva, en muchas ocasiones, para peor, y se renueva superficialmente, es decir, sin tocar en profundidad aquellos puntos que la corroen, como las vigas gastadas de madera que sostienen Venecia y que amenazan con pudrirse por completo algún día y derrumbar toda la ciudad. Así está nuestra pobre educación. Sólo se reconstruye la fachada; como mucho, las vigas o paredes, mobiliario, de las casas. Pero no se llega a sus cimientos, no se llega a sus bases, que son las que están podridas: su ideología, sus valores. Porque la educación tiene una ideología, como todo y todos. No es una ideología política, aunque muchas veces sí, si no una ideología personal. Unos valores que la sostienen. Unos valores que son los cimientos de todo el gran edificio de nuestra educación. Y estos valores están podridos. Y estos valores no se cambian con leyes ni con decretos, aunque esto puede ayudar si van por la dirección adecuada.
Los valores podridos que sostienen nuestra educación son básicamente la vagancia y la equidad. La exagerada igualdad. La exagerada idea de querer ser todos iguales, de querer todos estudiar, de querer que todos tengamos las mismas oportunidades. Y esto está muy bien. Pero al pretender esto con tanto ahínco, hemos traspasado una línea: la línea del esfuerzo. Y ahora todos pueden estudiar, todos deben optar a carrera universitaria, sin importar el esfuerzo. Todos deben tener las mismas oportunidades, sin importar el esfuerzo. Se ha expulsado al esfuerzo de la educación. Se le ha desterrado. Y así, considerando que la educación es la base de la sociedad y del futuro, se expulsa al esfuerzo de la futura sociedad y de la futura carrera y vida laboral. Y antes un padre decía a su hijo: <<Si quieres llegar lejos, tienes que trabajar duro, que esforzarte mucho, hijo>>. Y ahora un padre se pelea con el entrenador de fútbol de su hijo porque éste le ha echado la bronca, y el padre quiere que su hijo se haga millonario con el deporte. Y un padre o madre discute con la profesora de su hijo/a porque no le ha aprobado, cuando quien tiene que aprobar es el alumno, y esforzarse para ello. Y así estamos. Antes se premiaba el esfuerzo; ahora se premia la mediocridad. Es un afán por la igualdad que raya en lo mediocre y hasta en lo cancerígeno. Y no exagero, porque sé de lo que hablo. Y de estos valores podridos, de esta célula cancerígena, nacen el resto de cánceres de la actual educación. Y esto solo se cura con un cambio de valores. Y todo esto lo dice un estudiante.
Anteponer el esfuerzo a la igualdad. Ésta es la clave de una buena educación.
ÁngEl
No estoy del todo en acuerdo contigo.
ResponderEliminarSí, la educación está podrida, vale. Yo llevo esa conclusión al término de que la juventud es la que está podrida. Porque una juventud ávida de conocimientos y un trabajo bien hecho sale sin pensarlo dos veces a la calle (es un decir, a donde haga falta) para pedir lo que necesita. Pero, conoces tan bien como yo a nuestros/as compañeros/as. ¿Acaso les importa una pizca todo eso? Lo dudo.
Ya he visto que tú valoras mucho el esfuerzo, y con razón. Es necesario esforzarse mucho en algo para conseguirlo, de toda la vida. Sin embargo, creo detectar un ligero toque de rencor en tus líneas. Sí tú fueras el que está en la parte de arriba de la pirámide de la Educación, no me digas que no pondrías en su sitio a todos esos vagos (y maleantes) que pasan de los estudios y se pegan la gran vida, sin hacer ningún servicio a su sociedad. Tal vez porque tú, en cambio, te has trabajado honradamente tus merecidas notas, y ellos lo han conseguido con engaños, chuletas, copiando.
Tienes todo el apoyo de mi padre, pero algo inusitado me hace a mi ser más benévola y perdonarles la vida a todos los/as alumnos/as, a pesar de lo que puedan haber hecho. Yo me muevo entre la disciplina rigurosa y las tablas periódicas copiadas en miniatura detrás del radiador...Porque tengo pruebas de que a menudo a la vida le da por gastar bromas y dar lindos futuros a los que no se lo han trabajado PARA NADA.
Querida Carmen,
Eliminarme entusiasma sobremanera que comentes con tanto ahínco en mis humildes entradas. Así que gracias.
Respecto a la educación... Bueno, pues sí, qué pasa, lo digo con rencor, porque me fastidia que un servidor esté currándoselo como un cabrón nueve meses al mes para conseguir unas fantásticas notas y sus compañeros tengan los mismos derechos que él dejando varias para septiembre. No señor. Aquí debe primar el TRABAJO y el ESFUERZO. Así como una persona que trabaja y se esfuerza más que otra en su trabajo consigue más sueldo y más ascensos (o al menos debería ser así) un estudiante que saca nueves y dieces contra sus compañeros que no llegan al sobresaliente debería tener más privilegios, como por ejemplo becas fijas, ayudas, material escolar gratis... Porque esto es INDIGNANTE. Ahora nos rasgamos las vestiduras porque el ministro Wert quería subir la nota para acceder a becas hasta el 6,5. Yo también me enfado por ello. ¡Porque debería estar como mínimo en el 7! No puede ser que todos tengamos EL MISMO DERECHO a estudiar. Todos tenemos derecho a hacerlo, eso por supuesto. Pero no deberíamos tener EL MISMO. Porque si uno saca nueves y tendrá la carrera superior en 5 años y otro saca sietes y la tendrá en 6, está claro que la beca debe de ir para el primero, aunque este posea más medios económicos que el segundo. Así pues, no todo debería ser la economía, que muchas veces engaña... Porque este país, en cuanto a control y burocracia, es un desastre. Estoy indignado con este tema.
Esto que llamamos igualdad de oportunidades es una mierda que nos vende un gobierno patán para hacernos felices. Es, en realidad, llenar las universidades de ineptos, vagos y maleantes, y vaciar las arcas del Estado por ellos. Y yo, por una persona que no quiere ni trabajar ni estudiar y que está con un Erasmus para ir de juerga por Europa (que los hay muchos) no doy ni una gota del sudor de mi frente. Joder.
Bueno, ya descargué... Piedad no, Carmen. Piedad cuando hay esfuerzo. Cuando no se lo merecen, la piedad es de tontos.
Saludos y perdona el rollo este,
ÁngEl
Como casi siempre, me ensombrece un poco el alma oírte hablar. Todos tenemos el mismo derecho a estudiar. Y el deber. Está reconocido en los derechos humanos. Reconozco que es un tema complicado, que es difícil encontrar la solución justa...De cualquier manera, el rencor es malo.
EliminarMe apenan mucho tus primeras palabras. :(
EliminarPero no es un deber. Es un derecho. Y algunos se lo merecen más que otros.
Sin embargo, te prometo que reconsideraré mi postura, sobre todo respecto al rencor.
Saludos,
ÁngEl